LUCES ROJAS
El cine patrio está
sufriendo una revolución en cuanto a la forma de hacer cine se
refiere. Jóvenes directores españoles, pero con gran proyección
internacional, se están abriendo paso en nuevos caminos que en
nuestro cine muy pocos habían recorrido. Directores como Jaume
Collet-Serra (“Sin identidad”) o Nacho Vigalondo y Paco Cabezas
con sendos proyectos para el año que viene en Hollywood, junto con
Rodrigo Cortés, que tuvo su presentación en Estados Unidos con
“Buried(Enterrado)”, son esa savia nueva que se ha abierto camino
por méritos propios en la meca del cine.
Tras el éxito que
obtuvo con “Buried(Enterrado)”, Rodrigo Cortés parece que se ha
aficionado a dirigir proyectos diferentes a lo que podemos encontrar
habitualmente en las salas de cine. Sí con la anterior película se
ganó el respeto de los cineastas americanos al rodar un guión que
estuvo años dando vueltas por Hollywood sin que nadie se atreviera a
llevarlo a cabo, ahora se atreve con un proyecto igual de complicado,
solo que esta vez ha ido mas allá. Se ha involucrado personalmente
en todo, desde la dirección a la edición pasando por la concepción
del guión original.
Para este proyecto ha
contado con dos estrellas internacionales de la talla de Sigourney
Weaver y Robert de Niro, que aceptaron el papel nada mas leer el
guión, y que cumplieron con el sueño del director, que lo redactó
pensando en ellos para interpretar a sus protagonistas. A este dúo
de lujo le acompaña la emergente estrella Cillian Murphy. Los tres
realizan unas interpretaciones notables, destacando al joven actor
inglés, que no se achica ante el reto de hacer de contrapunto a los
dos grandes compañeros de reparto que le acompañan.
Rodrigo Cortés, tras
meses de investigación, analiza los fenómenos paranormales desde un
punto de vista escéptico, aunque no quiere hacer una película de
buenos y malos. Como el propio personaje de Sigourney Weaver afirma,
la mayoría de fenómenos paranormales tienen explicación, pero
existe un uno por ciento que, aunque no sean ciertos, no son
demostrables científicamente. Así Cortés presenta una película en
la que fomenta más el debate que su propia visión de la realidad.
Cada espectador, según sus creencias, saldrá de la sala dispuesto a
continuar defendiendo su teoría. Fomentar ese debate entre
escépticos y creyentes era uno de los objetivos del director al
empezar a escribir el guión.
Luces Rojas es un
auténtico ejercicio de prestidigitación. Cortés, como los buenos
magos, dirige nuestra atención a un determinado punto, mientras que
con la otra mano se saca “el conejo de la chistera” para llegar a
un final sorprendente y revelador. El propio director ha afirmado que
ha querido hacer con la película lo que hacen los grandes
ilusionistas, entretenernos para luego sorprendernos en el golpe de
efecto final (o el prestigio, como se conoce en el mundo de la magia
y que a todos nos sorprendió en la magnifica “El truco final (El
prestigio)” de Christopher Nolan). La propia película está
estructurada en tres actos, como los trucos de los ilusionistas. El
primero en el que el espectador está relajado disfrutando del
espectáculo, la parte intermedia, en la que se llega al clímax de
tensión y el final, en el que la sorpresa inunda el patio de butacas
para resolver el truco sin revelar sus secretos.
Del desarrollo de la
película mejor no decir nada, que los espectadores vayan sin
prejuicios y sin ideas preconcebidas para poder disfrutar de la
grandiosidad de la historia que nos presenta Cortés, que consigue
crear una obra con una estructura sorprendente, acompañada de una
gran realización y una emoción e intensidad que dejará sin aliento
al público. Un completo espectáculo de cine, magia y trampantojos
que hará disfrutar a los espectadores.
Publicado originalmente por Fernando Muñoz en Punto de Encuentro


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