Aparte de la afición de ambos por protagonizar alguna de las películas que dirigen, los inicios de la carrera del director de Argo tienen un cierto paralelismo con el mito del cine, pero ¿será capaz Affleck de ganar un Oscar más temprano de lo que lo hizo Eastwood?
En los albores de la década de los 90, un joven actor un tanto limitado en talento pero con ambición empezaba a dar sus primeros pasos en la meca del cine, Hollywood. Ben Affleck (California, 1972) protagonizaba en 1996 su primera película como actor principal. Era Glory Daze, una comedia para adolescentes que pasó sin pena ni gloria. Desde entonces ha participado en films de dudosa calidad como Sobreviviendo a la Navidad o Daredevil, denostadas ambas por crítica y público. Sin embargo, en 2007 su carrera dio un giro definitivo. Se puso tras la cámara para dirigir a Angelina Jolie en aquel film titulado Adiós pequeña, adiós, y desde entonces la visión que el mundo del cine tiene de Ben Affleck cambió para siempre.
Y es que hasta ese momento parecía que la carrera como actor del californiano acabaría como la de tantos otros guaperas de Hollywood. Buena presencia ante la cámara pero escaso talento interpretativo. Sin embargo Affleck guardaba un as bajo la manga que muchos ignoraban; un guión surgido de la amistad con su compañero de infancia, Matt Damon, que hizo que la profesión respetase la otra faceta de Affleck.
En 1996 ambos amigos escribieron conjuntamente uno de los guiones originales más laureados de aquel año. El texto de El indomable Will Hunting se alzó con el Oscar de su categoría y prestigió la incipiente carrera de los dos actores.
Con Adiós pequeña, adiós, Affleck se granjeó el respeto de la Academia, de la crítica y del público, más teniendo en cuenta que en aquella época el caso de la desaparición de la niña británica Madeleine McCan estaba en pleno apogeo. El experimento del novato parecía así una treta oportunista de alguna gran productora que encargaba el proyecto a un actor conocido. Sin embargo, con las primeras escenas, todas las dudas se disiparon. Si. Quizá era muy sentimentalista, quizá no era el mejor momento, pero Affleck firmaba una obra muy interesante desde el punto de vista de la dirección, sobre todo teniendo en cuenta que era novel.
Tras la estela de Clint Eastwood
Nombrar a uno de los directores más grandes de los últimos años y compararlo con prácticamente un recién llegado con solo tres películas dirigidas es un pecado, lo sabemos. Sin embargo, viendo las críticas que está recibiendo la nueva película de Affleck, Argo, no parecen tan descabelladas las comparaciones.
Eastwood dirigió su primera película con 41 años, Escalofrío en la noche(1971), el mismo año que rodaba uno de sus mejores personajes enHarry el Sucio. Evidentemente Affleck está lejos de interpretar algún día un papel la mitad de convincente que el inspector Callahan de la citada película. Pero cuando comparamos las operas primas de ambos las distancias se acortan. “Curioso debut de Eastwood que contó con el beneplácito de crítica y público”, afirmaba el crítico de El País sobreEscalofrío en la noche. “Un gran trabajo no sólo de escritura, sino también de puesta en escena. Un filme sucio, áspero e incómodo” decía Javier Ocaña en la misma publicación de la ópera prima de Affleck.
Tras este inicio, el californiano tardó tres años en aceptar un nuevo proyecto para volver a ponerse tras las cámaras. The Town (Ciudad de ladrones) fue el elegido en 2010. Parecía que iba a ser un bodrio comercial sobre policías y ladrones, un tema más que manido y explotado y del que sin duda ya se habían hecho grandes películas, pero Affleck volvió a arriesgarse y a ganar, tal y como hizo con Adiós pequeña, adiós. Las críticas fueron de nuevo positivas. “Affleck no inventa nada pero lo borda casi todo (…) un ramillete de enormes secundarios aportan pulso y aire de clásico”, escribía Federico Marín en el ABC.
Por su parte, Eastwood tardó menos en realizar su segundo film, tan solo un año. Infierno de cobardes, western clásico al estilo de los que le habían reportado fama y carisma como actor, solo que esta obra sirvió para “regenerar” un género que en ese momento se arriesgaba a caer en decadencia por la saturación de títulos.
Los paralelismos hasta aquí son evidentes. Eastwood y Aflleck decidieron, para sus segundas obras, revitalizar géneros que para sus coetáneos no eran más que “marrones” sobre los que poco podían influir y aportar.
Dicotomía a partir de la tercera
Así llegamos a la tercera película de Eastwood, Primavera en otoño(1973), una de las más desconocidas. Y también de las más personales. Muchos han querido ver en esta historia de amor entre una joven hippie y un viejo desencantado de la vida un bosquejo de lo que más tarde desarrollaría en una de sus obras capitales, Los puentes de Madison. Lo único seguro es que la maestría en la dirección ya se había hecho más que evidente y su estilo propio discurría por un sendero bien definido.
Affleck ha sido más ambicioso en su tercer proyecto. Argo se adentra en una historia real sobre la CIA y la crisis de los Ayatolás del 79, pero con una serie de subtramas y mezcla de ironía y drama que ha conquistado a todos los que la han visto.Muchos hablan de Argo como una de las favoritas para el Oscar de este año. Aunque se tendrá que enfrentar a las que presumiblemente serán las favoritas para este año, Los Miserablesde Tom Hooper; La vida de Pi de Ang Lee y el Lincoln de Steven Spielberg.
21 años fueron los que tardó Eastwood en recibir el Oscar por Sin Perdón.Que Affleck se pueda hacer con el premio es difícil, pero que en tan solo 5 años haya alcanzado estas cotas de prestigio demuestran que el talento como director está más que presente y que su desarrollo en el futuro puede traernos grandes sorpresas.
Publicado por Fernando Muñoz originalmente en Punto de Encuentro Complutense


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