Trainspotting: Sin lugar a dudas una de las grandes películas de las últimas décadas, un film que conmovió el cine de su tiempo. Esta película escocesa de 1996, dirigida por Danny Boyle, supone un acercamiento al mundo de las drogas totalmente novedoso. La cinta, basada en la obra homónima de Irvine Welsh, está considerada como una de las cinco mejores películas británicas de la historia.
Es una película rompedora. Tanto su estética, como la forma de tratar el tema no tienen parecido en el cine. La obra trata de adentrarse en el mundo de las drogas desde un prisma diferente: personajes enganchados, sin aspiraciones en la vida, cuyo único objetivo es drogarse. Ya desde la mítica primera escena muestra el sentido de la vida de estos personajes: no quieren llevar una vida normal, se alejan de la masa y solo desean drogarse, sin complicaciones, sin elegir un modelo de vida.
Evidentemente supuso un shock y la película no fue bien acogida en su momento por suponer, según muchos, un alegato en favor de las drogas. Con el tiempo se ha convertido en película de culto.
A una temática rompedora se suma un espléndido guión y una gran interpretación del reparto de la película: desde el protagonista (Ewan McGregor en una de sus primera películas) que representa a Mark Renton, o el famoso Robert Carlyle que encarna al trastornado Marcus Begbie.
En definitiva una de las grandes películas, innovadora, cruda y de un extraordinario realismo. Representó un antes y un después en el cine británico y en el tratamiento del espinoso tema de las drogas en el cine.

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